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Cada sacerdote lleva impresa en todo su ser la imagen viva de Cristo, el Eterno Sacerdote. Por eso está llamado a vivir lo que Jesús vivió durante su permanencia histórica en la tierra, por lo que muchos libros fueron escritos sobre el tema; páginas enteras, que en su mayoría dependen de la imaginación del autor con la intención de motivar al lector a conocerlo mejor a Jesús.

L
os cuatro evangelios y solamente éstos pueden darnos una idea de la vida terrena de Jesús. Los primeros cristianos, tan cercanos a la figura de Jesús lo conocieron como un maestro, un amigo, un taumaturgo. La constante memoria que hacían de Él los apóstoles mantuvieron viva esta experiencia y los evangelistas la resumieron en los cuatro primeros libros del Nuevo Testamento. El Apóstol Pablo también tuvo una experiencia de Jesús «en la carne», según lo expresa en sus múltiples cartas. Conocerlo a Jesús de esa manera se refiere principalmente a la experiencia negativa que tuvo de los cristianos y de la memoria de Jesús, ya que Pablo consideraba que Jesús, como sus discípulos, vino a «destruir la Ley».

Sin embargo, Pablo llega a «conocerlo» a Jesús de una manera totalmente nueva. Su encuentro con Jesús camino de Damasco, marcó su radical conversión, de tal modo, que Pablo se considera un «hombre nuevo». Lo conoce a Jesús en el Espíritu por la fuerza y la gracia del Espíritu Santo. El es una «criatura nueva» porque el hombre viejo, el imperio de la Ley que lo esclavizaba hasta ese encuentro, ha muerto. Pablo va a predicar y hacer teología en torno a Cristo crucificado y resucitado. Alrededor de este eje se desenvuelve toda su vida, su predicación y el motivo primero y último de su misión. Por eso, «Ay de mí si no evangelizare» y «No soy yo quien vive, es Cristo que vive en mí».

El sacerdote es una «criatura nueva» mediante el orden sagrado. La realidad que le recuerda esta novedad es la celebración diaria del «partir el pan». El sacerdote nace en el corazón de Cristo cuando Él dice: «Hagan esto en memoria mía». Cada Jueves Santo revive este memorial. Desde ese mandato fluye la gracia de la consagración en el orden sacerdotal. Él asume la encarnación de Cristo Sacerdote como un don del Padre realizado por el Espíritu Santo. Por eso, anuncia lo que Cristo anunció. Denuncia lo que Cristo denunció. Llama constantemente a la esperanza como lo hizo Cristo, en consonancia con los antiguos profetas. Sobrelleva los sufrimientos propios y los de su comunidad. Se inmola la constantemente por ella. En la etapa del despojamiento de sí mismo por los demás, el sacerdote vive permanentemente el Viernes Santo. Esa inmolación es el signo patente del amor a Dios y al prójimo. Ante esa fuerza amorizante desaparecen las otras manifestaciones del amor puramente humano, el «erótico», para convertirse, por la purificación del ser, en amor «ágape», es decir: amar como Cristo amó.

En la experiencia del amor «ágape», el sacerdote siente el poder de la resurrección de Cristo. Conoce a Cristo como lo conoció Pablo, distante de la historia pero actual por la gracia de la fe. Es justamente por la gracia de la fe que la resurrección de Cristo se torna luz y fuerza, consuelo y esperanza para el sacerdote. Esto sucede en cada instante y mientras el sacerdote se abre humilde y generosamente a la acción del Espíritu Santo.

Que la Pascua de resurrección del sacerdote, en este Año Paulino, sea cada vez más potente y luminosa. Porque, al igual que Pablo, quien vivió en un ambiente oscurecido por la ausencia del anuncio de la salvación, el sacerdote siente el impacto de las tinieblas de su propia debilidad, y de la impotencia de un pueblo que busca en el Señor el sentido de su vida presente y futura. El sacerdote vive, entonces, la Pascua del Señor con espíritu de inmolación y de una esperanza alimentada por el único amor que puede llenar el vacío del alma: el amor a Dios y al hermano.

¡Felices Pascuas de Resurrección!


En el 5to Aniversario del Pontificado del Papa Benedicto XVI, el Arzobispo de la Santísima Asunción ofrece las siguientes consideraciones
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Fecha: 21/04/2010    ver más»   
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buen_pastor_2 24/03/2008

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